domingo, 2 de marzo de 2008

Esto es lo que hay

FALTA INTRO GRAL QUE UNA LAS PARTES

El horror

Uno de los primeros géneros modernos del relato del delito fue aquel destinado a difundir las últimas palabras de los condenados: discursos ficticios o reales que tenían como finalidad no sólo propagar el “ejemplo y la exhortación” entre la sociedad sino, como lo plantea Foucault, “desde cierto punto de vista la hoja, volante y el canto del muerto continúan el proceso (...) la justicia necesitaba esos apócrifos para fundamentarse en verdad. Sus decisiones se hallaban así rodeadas de todas esas pruebas póstumas.”(Foucault, 1994:71)

Relatos de crímenes y vidas infames, boletines del delito, hojas sueltas o discursos ante el cadalso, todos acogidos por las sociedades con atención, con el interés que suscita la “curiosidad” que es, también, un interés político.

La epopeya cotidiana de los ilegalismos encontrará luego en la escritura del crimen una literatura específica: una reescritura estética del delito.

El escritor y principal gestor de la Semana Negra de Gijón en España, Paco Ignacio Taibo 2, en el prólogo al libro del periodista de policiales mexicano, Eduardo Monteverde (Lo peor del horror, Ediciones B, 2005), resume:

“Tratando de encontrar una lógica en toda esta conversación de las grandes ciudades en trampas del mal, dijo, citando creo al autor ruso Leónidas Andreiev, “Lo peor del horror es que no hay horror”. La barbarie que nos circunda se disuelve en lo cotidiano, por reiteración, abuso de cabeza periodística, reportaje superficial de la televisión. Forma parte de la melaza rosa, roja, negra que nos rodea. A lo más, de vez en cuando el accidente se aproxima, toca a un amigo, a un conocido, a uno mismo y ya no es monotonía informativa, es la real realidad dejándote sin aliento”.

Y finaliza el prólogo a la antología de textos periodísticos del “Periodismo Negro” de Monteverde, con un pensamiento que refleja desde lo literario el ánimo de esta investigación: “Este libro debe circular, ser leído. Es lo menos que les debemos a las niñas y víctimas del mago, al trabajador universitario asesinado, al paladín de los derechos gay suicida, a los indígenas de Chihuahua y Los Chimalapas, a las tristes putas de la Merced, a la mujer violada. A todas esas personas y todos esos rostros que mientras están leyendo son también nuestros rostros”.

Mientras tanto, los periódicos reproducirán sus crónicas y a medida que la prensa progresa en sus definiciones estilísticas, adoptará diversas formas de construir el acontecimiento. Proceso en el cual la literatura intentó filtrarse en el relato de los hechos, encontrando una cúspide en el periodismo de no ficción que no tuvo gran cabida ni el periódico del corpus ni en el periodismo diario en general, relegando esta versión del policial a revistas o novelas.

Ahora bien, si actualmente prevalece la estructura de pirámide invertida, instituida por una agencia de noticias en la década del setenta, en pos de un criterio de objetividad veremos cómo algunas funciones dramáticas, propias del subjuntivo más que del indicativo, se ponen en esta estructura periodística provocando construcciones fuertemente orientadas a fortalecer un discurso dominante y discriminativo.

Si observamos críticamente en la prensa escrita la comunicación de los sucesos nos encontramos frente a un universo de representaciones que, en muchas ocasiones, invierte los roles del delito, generaliza identidades y culpas, profundiza la condición marginal del vulnerable y estimula a través de la “sensación de inseguridad” un agigantamiento de la brecha entre los sectores sociales y de la figura del “sospechoso” a quien, con constancia, se lo vincula con la pobreza.

Así, nuestra principal preocupación e inconveniente fue encontrar una posición teórica que sin dejar de comprender el conflicto del delito para las sociedades actuales pudiera discernir respecto de la reproducción de determinadas ideas dominantes que impiden una reflexión sobre este tipo de hechos y sobre los sujetos involucrados.

Con este panorama el desafío fue diseñar una investigación efectiva con un enfoque claro y en este sentido nuestra investigación tuvo la necesidad de afianzarse en una postura epistemológica.

+ Investigación bibliográfica.

Medio de Comunicación: Periódico La Voz del Interior.

Período: octubre 2001/ marzo 2002.

+ El sujeto conocido

En la epistemología del sujeto conocido, la Dra. Irene Vasilachis define las preocupaciones y el lugar desde donde comenzar el análisis: “desde la epistemología del sujeto conocido, toda acción del hombre que desconozca el principio de la igualdad esencial entre los hombres es una acción injusta al igual que toda acción que justifique, perfeccione o consolide ese desconocimiento. Por ende, no son sólo injustos los que cometen actos de injusticia manifiesta, como matar, herir, robar, que afectan al cuerpo y a los bienes materiales. Son también injustos los que privan a otros del derecho a decidir el sentido de su destino, los que emplean la palabra para destruir la identidad de otros, intentando mostrar que no todos pueden gozar de los mismos derechos, que no todos merecen ser protegidos, que algunos han elegido la miseria y la privación” (Vasilachis de G, 2000:9).

Es necesario atender a las prácticas que violan el principio de la igualdad esencial entre los hombres e instituyen diferencias, anulando particularidades identitarias y generando estereotipos discriminativos.

A partir de estos presupuestos epistemológicos se intentó observar los mecanismos de representación de la identidad de la víctima y del delincuente que convergen en el delito a través de la prensa escrita en el caso particular del diario de la Provincia de Córdoba, La Voz del Interior durante el período octubre 2001/ marzo 2002.


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La culpabilización de la víctima

Exposición bibliográfica del tema.

Resumen metodológico.

a) Respecto a la valorización del discurso periodístico en tanto documento de recuperación de significaciones sociales instituidas, se trabajó desde la perspectiva teórica que plantea a los medios masivos de comunicación, en articulación con otras prácticas regulatorias, en conjunto, configuran un determinado orden social. Desestimando así la corriente determinista de los efectos inmediatos de recepción.

b) Para el reconocimiento en el discurso periodístico policial de las variantes específicas de presentación de los actores del delito y;

c) para el análisis de la constitución y reproducción discursiva en la prensa escrita de representaciones valorativas de los actores sociales involucrados en la noticia policial se trabajó principalmente con

  • El estudio de las formas en las que las acciones que otros realizan son representadas. Ya que de esta manera se codifican, desde el medio, distintas interpretaciones y diferentes actitudes hacia la acción representada.

La categorización de los sujetos por los medios de prensa son de fundamental importancia en razón de que elaboran estructuras de conocimiento que incluyen secuencias de acción estereotipadas, roles, definición de responsabilidades, de culpas, de derechos y de obligaciones (Van Leeuwen, 1995; McLaughlin, 1990). Esas estructuras cognitivas se emplean para explicar e interpretar los acontecimientos sociales y debido a los procesos de socialización –en los que los medios de comunicación tienen una influencia relevante- a los que están sometidos los individuos a lo largo de toda su vida, “son utilizadas al momento de definir la propia identidad y la de los otros y de medir el alcance y la capacidad de su acción histórica en relación con el cambio del sentido de los procesos y decisiones sociales a los que esos individuos se ven sometidos” (Vasilachis de Gialdino, 1999:69).

En relación a los objetivos específicos, a través de la lectura del corpus (La Voz del Interior, octubre 2001/marzo 2002) se fueron identificando constantes que permitieron acceder a un determinado concepto de delito comprendiendo como lo plantea el Plan Nacional de Prevención al Delito (agosto, 2000) que “la criminalidad no es una categoría homogénea pues bajo ella se reúnen múltiples acciones que tienen sólo en común ser consideradas delito por la ley penal” y que, por otra parte, puede verse opacada desde la creciente “sensación de inseguridad” que incluye un nivel de “sensibilidad colectiva de temor al delito” que pone en juego un conjunto de variables no necesariamente legales como son el estatus socioeconómico, el barrio, el género, etc.(PNPD, 2000).

En tanto a la construcción periodística del hecho delictivo se identificaron las principales fuentes de información que el medio utiliza, siendo la vía judicial y policial las más relevantes y en un tercer plano la investigación propiamente periodística. Se tuvo en cuenta el estilo utilizado para la comunicación de los sucesos en donde se relevó que la posición editorial está restringida a las columnas de opinión con firma pero que, no obstante, el medio deja entrever en sus crónicas una postura respecto a los actores involucrados en el delito y sobre el accionar de la policía. La descripción de la escena del suceso y/o de las características de los sujetos involucrados centralizan el punto de vista ritual (Carrey, 1989) que pone en foco una visión particular de la sociedad, lo que permitiría una interpretación del suceso en tanto “acción dramática donde los lectores se encuentran con un mundo de fuerzas contendientes como un observador de un juego” (Fernández P, 2001:105). La información presentada como drama es una característica de las páginas de sucesos en gran medida por la condición desproporcionada que caracteriza el contenido de ese tipo de hechos. Sin embargo, cabe aclarar que en las crónicas policiales de La Voz del Interior se plantea claramente una tensión entre lo objetivo y lo dramático.

Finalmente, tanto el entramado social que subyace en los artículos periodísticos como las características de la representación de los sujetos en el discurso periodístico/ policial fueron trabajados desde la interpelación del corpus. Esto permitió construir desde lo teórico lo que llamamos movimientos ideológicos de victimización del responsable (a través de la figura de la defensa propia) y culpabilización de la víctima.

Se identificaron algunos contextos, en tanto estructura de propiedades de situaciones sociales relevantes para el discurso (Van Dijk, 1999:266), se relevó, además, la tendencia hacia la substancialización del delincuente y; por último, se trabajó sobre la paulatina construcción periodístico policial de una cartografía urbana del delito.



Para el reconocimiento en el discurso periodístico policial de las variantes específicas de presentación de los actores del delito y para el análisis de la constitución y reproducción discursiva en la prensa escrita de representaciones valorativas de los actores sociales involucrados en la noticia policial, se trabajó principalmente con el estudio de las formas en las que las acciones que los sujetos realizan son representadas, los contextos en los cuales se enmarcan y los modelos de interpretación que se proponen .

Recorriendo en un semestre las páginas del diario “La Voz del Interior” -que es el de mayor circulación y tirada de la Provincia de Córdoba- hemos relevado, en relación a los objetivos propuestos, los siguientes movimientos:

  • Sobre la culpabilización de la víctima/ victimización del responsable:

Respecto a los mecanismos narrativos a través del cual la prensa escrita induce hacia una culpabilización de la víctima por cuestiones de orden exógeno al hecho se observan algunas constantes:

1. Identidad sexual y contexto escándalo: si la víctima no es heterosexual (todos los artículos publicados en relación a este tema tienen como víctima a una travesti), la calificación definitoria de la víctima se sustenta en sus características de identidad sexual.

Se usa la figura del “alias” (término policial) para comunicar el nombre femenino de la víctima mientras que la crónica sostiene la masculinización constante del sujeto. El “alias” es utilizado -en la comunicación de sucesos de otro orden- para asignar a los sospechosos del delito.

Por otra parte, este tipo de sucesos se enmarcan en un contexto de escándalo y las acciones que se le atribuyen a la víctima se vinculan con situaciones de violencia a través de las cuales se trasladan argumentativamente las responsabilidades en el delito. Se presenta periodísticamente a la víctima desde un rol activo respecto de la provocación; este rol puede ser reforzado, en algunos casos, desde el señalamiento de sus acciones o trabajo (autoagresión, prostitución) o apelando a la hipótesis de defensa propia, invirtiendo roles y responsabilidades en el crimen.

Caso Vanesa Lorena Ledesma: masculinización, calificación y contexto: “el protagonista del escándalo”; “el exaltado individuo”; acciones y autoagresión: “rompiendo vidrieras del local”; “se habría realizado cortes” (3/4/02) Aquí cabe aclarar que la víctima, Vanesa Lorena Ledesma, muere en un calabozo de la comisaría donde fue detenida.

Caso Cindy: contexto: “los vecinos señalaron que a menudo se escuchaban gritos provenientes de ese lugar”; acciones: “el travesti habría discutido con un hombre quien le asestó cinco puñaladas” (24/12); “se produjo una fuerte discusión que escucharon hasta los vecinos” (16/1). Otra actividad que se le atribuye a la víctima es, por inferencia, la de prostitución: “Cindy había concurrido con un grupo de hombres a tomar cerveza a un bar (...) el autor del homicidio sería un cliente que estuvo con el travesti” (24/12). En una crónica posterior, el diario indica “el travesti trabajaba en un boliche gay de la zona del mercado de abasto al igual que el joven detenido” (16/1) En este caso, el periódico maneja además la hipótesis policial de la defensa propia: “los policías sospechan que Ontivero ‘le arrebató’ el arma blanca y le aplicó tres puñaladas en el tórax (...) al parecer Ontivero habría actuado en legítima defensa” (16/1).

2. Condiciones psicológicas: En casos de abuso sexual es significativa la importancia que el diario otorga a la pericia siquiátrica que confirma o desestima la posibilidad de que la víctima sea “fabuladora”. Las crónicas presentan el resultado de esa pericia de manera tal que éstas pudieran propiciar la existencia o no del hecho, es decir, traslada en gran medida a las condiciones psicológicas de la víctima las pruebas de lo haya sucedido.

En el caso que involucra al religioso Santiago Gutiérrez y a un niño, en la cabecera de la noticia se informa: “Presunto abuso sexual”/“Según pericias siquiátricas, el pequeño, que tiene 7 años, no es fabulador” (7/2), más adelante en el mismo artículo resalta “el alto coeficiente intelectual del niño”. En artículos sucesivos, entre el 16/2 y el 26/2, el diario publica sendas defensas al religioso atribuidas a la comunidad escolar en un caso y a la comunidad religiosa en el otro, tituladas respectivamente: “Concentración en defensa de un sacerdote”, “En defensa del sacerdote Gutiérrez”.

En el caso Wexler que involucra a un médico cirujano y una paciente, se titula: “Pericia concluyó que la supuesta víctima de violación es fabuladora” (2/11).

En el caso que involucra a un gremialista y una empleada, se apunta “la pericia psicológica indica que la mujer no tiene propensión a la fabulación ni a la confabulación” (18/1)

3. Antecedentes criminalizantes: Una referencia especial se exige cuando la víctima tiene antecedentes. Los antecedentes que la prensa señala suelen estar vinculados con el delito pero también se relacionan con acciones ligadas a hábitos (beber alcohol, consumir drogas) y características del entorno (el barrio, los amigos).

En las páginas de sucesos se publican diariamente una serie de acontecimientos en los cuales puede no haber crimen pero hay víctima. En la edición del 19/11, por ejemplo, se publica el siguiente suceso: “Río peligroso: Infructuosa búsqueda de un joven arrasado por las aguas del Suquía”. Lo llamativo en esta crónica es un párrafo que se aleja del suceso y se acerca a la calificación de la víctima y su entorno, en ambos casos de connotación negativa: “un hecho que generó molestias en los grupos de rescate fue cuando desconocidos intentaron robar los equipos de buceo de los bomberos. Fue necesaria la colaboración de la policía para disuadir a esas personas. Fuentes policiales indicaron que Cristian Bazan (la víctima) tiene antecedentes por robo”.

En otros casos, la valoración de las fuentes consultadas, las actividades, las costumbres asociadas a vicios, los hábitos o los amigos configuran un contexto de criminalización respecto de la víctima.

En el caso publicado el 13/11: “Investigan la muerte de un hombre que fue baleado en Alto Alberdi”, se señala: “(la víctima) tendría antecedentes delictivos”; “(la víctima) habría estado ebrio al momento de morir”.

En el caso de “gatillo fácil” publicado el 6/12, en un recuadro relacionado se titula: “Los amigos prometieron venganza”. Las palabras atribuidas a uno de los amigos de la víctima y que el diario establece como “venganza”, son: “‘No llores más, el mundo es una calesita, da vueltas y ya nos vamos a encontrar, los platos rotos se pagan’, le prometió a modo de consuelo uno de los amigos de Rivera a otro que lloraba en el cordón de la vereda”.

Más adelante el diario señala “la policía confirmó que este joven hacía tres meses que había salido de la cárcel en libertad condicional (...) también informó que tenía otros antecedentes penales por robo”. La palabra de los amigos, cuya connotación negativa se explicita en el título, señala que “ya no robaba más, trabajaba en un vivero”. Aquí las fuentes periodísticas “la policía” y “los amigos” evidencian una descompensación a nivel de legitimación de la palabra respecto a las actividades de la víctima.

4. Reproducción de modelos interpretativos: son frecuentes los casos en que el periódico transcribe citas de los familiares de la víctima quienes explícitamente deben sostener (dar fe) de la inocencia de la víctima. Los familiares a través de esta autorrepresentación valorativa -“no es ningún delincuente”- no solo ponen en evidencia los mecanismos discriminativos hacia algunas víctimas cuya situación de vulnerabilidad resulta en la posibilidad de la culpa sino que reproducen un pensar social subyacente, catalítico que parecería completarse: “no se lo merecía, no es un delincuente”. A lo que se le suma la hipótesis que, sin prejuicios, asegura que los muertos se matan solos.

“Piden investigar una muerte en Precinto 6”/ “Bruno había sido detenido acusado de incendiar un auto (...) el mismo día de su detención se quitó la vida con un arma policial (...) María Teresita aseguró que su hijo no era un delincuente (...) ‘el no era un asesino, no tomaba, ni fumaba’, dijo.” (10/2).

Durante el año 2001 hubo un caso emblemático de un niño atropellado por un funcionario de la administración provincial. Debido a una información publicada en el diario y reproducida en otros medios, tanto los padres como el fiscal tuvieron que aclarar, en sucesivas declaraciones a la prensa, que el niño no era limpiavidrios: “el fiscal Marchetti, al referirse a los motivos de la presencia de la víctima en el cantero central de la avenida Colón, dijo: “Claudio Ezequiel Cara estaba mirando cómo se armaba un circo. No sé a qué se dedicaba el niño, pero no estaba trabajando en la calle”(11/01/01).

En el caso de la muerte del niño de 12 años durante la represión en un saqueo, la prensa nuevamente publicó: “el padre desmintió que el menor haya participado del saqueo (...) él solo estaba mirando” (29/12/01). En el caso de Maximiliano Tejerina (ver más adelante) un recuadro anexo titula con esta voz: “Maximiliano no es ningún delincuente”.

5. Discriminación del dramatis personae: Cabe destacar que el movimiento de culpabilizar a la víctima no se produce en todos los casos y es allí precisamente cuando a través de la lectura del corpus periodístico relevamos la existencia de “víctimas con antecedentes” y “víctimas con historia personal”. A éstas últimas se les atribuyen “sueños y aspiraciones”, “proyectos”, “trabajo”, “educación” y las secuelas del delito repercuten sensiblemente en la familia y en la comunidad.

Asesinato de remisero: “(la víctima) quería comprar su ansiado R19, para trabajarlo como remisero”; “ese día...tomó mates con su madre” (17/11); “estaba de novio (...) no estudiaba pero trabajaba desde muy pequeño”; “se parecía a todos porque era un chico como todos (...) tenía un corazón grande” (11/11); “la madre dolorida (...) los llantos del viernes habían comenzado a inundar la ciudad (...) la familia sumergida en el infierno (...) cuando el viernes languidecía, centenares de personas volvieron a llorar” (17/11)

Toda la pasión colectiva se refugia en “esas” muertes violentas en “las que se trasluce algo parecido al sacrificio” (Baudrillard, 1992:193). En estos casos el interés se desplaza hacia el dramatis personae (Barthes, 1992:84), de esencia emocional y el suceso asume una estructura apelativa y acusatoria.

6. Respecto a la figura de “Justicia por mano propia”, en este apartado se trabajará específicamente un caso que por las características que asume en el tratamiento periodístico representa un importante ejemplo en el sentido de la culpabilización de la víctima.

El caso se publica bajo el siguiente encabezado: “Justicia por mano propia. Está grave niño baleado por un chacarero. Máximo Tejerina (12) recibió perdigonadas en la cabeza y el abdomen. El dueño del campo creyó que estaba robando” (14/2). En el desarrollo de las crónicas vinculadas a este hecho se pudieron verificar las siguientes figuras argumentativas que, ya sea de manera integrada o aislada, aparecen en sucesos de similar estructura:

- Selección arbitraria de la hipótesis: En el cuerpo del texto se informa que por lo menos hay dos hipótesis: 1. “el dueño del campo disparó a esas personas cuando vio que le cortaban plantas de soja” y 2. “no se descarta que éste haya sido el dramático desenlace de un tiroteo protagonizado por el dueño del campo y otras personas”. El diario asume para informar la primera hipótesis (y continúa con esa postura en sucesivos artículos sobre el suceso), de esta manera y de acuerdo a la información que publica, se produce una doble inversión en la interpretación de los roles: no sólo culpabiliza a la víctima sino que victimiza al culpable. En informaciones sucesivas, el diario informa: “Detuvieron al hombre que baleó a un nene pensando que era un ladrón”, “creyó que era un delincuente que merodeaba”(16/2)

- Utilización del contexto barrial: Además, profundiza la posibilidad delictiva del niño (víctima) a través de la peligrosidad de la zona, el diario aclara que la chacra “colinda con la villa de emergencia conocida como La Tela”(14/2).

- Desaparición narrativa de sujetos del suceso: Otro dato significativo es como en los artículos sucesivos, desaparecen las otras dos víctimas del suceso. En el mismo hecho también fueron heridas la abuela del menor y una joven que circunstancialmente pasaba por el lugar. Estas dos víctimas desaparecen en la información del suceso, reduciendo así la violencia efectuada por el sujeto responsable.

- Estructura relacional que legitima la hipótesis elegida: Los antecedentes que ofrece el diario son de casos de asesinatos a supuestos delincuentes, respaldados en la idea de justicia por mano propia. Mencionando estos acontecimiento previos, se enmarca la hipótesis del suceso en una estructura relacional sólida (van Dijk, 1990), insertando al hecho dentro de un modelo situacional conocido. Es interesante señalar que solo en estas crónicas, el diario asume en la volanta la tipicidad del suceso periodístico a través de una figura del código penal (art.34) que es estrategia de defensa en juicio para el responsable pero no profundiza sobre las circunstancia puntuales que éste artículo describe, no introduce en la crónica el marco legal. Por otra parte, el diario no discrimina las emisiones “justicia por mano propia” respecto de “legítima defensa”.

- Contexto inseguridad: En otros casos de “legítima defensa” la victimización del responsable se justifica a través de una situación anterior, de una peligrosidad inmanente al sujeto, de una constante delictiva, en definitiva se reproduce un contexto de inseguridad e indefensión.

“el asalto fue típico (...) la víctima tenía una pistola en la guantera”(5/12); “Un hombre mató a un delincuente en el patio de su casa (...) cansado de tantos asaltos” (9/2); “Un federal abatió a un delincuente que lo asaltó (...) una vecina sostuvo que a ella también le habían forzado la puerta” (24/2)

La reproducción discursiva de este contexto favorece al aumento sostenido de la “sensación de inseguridad”. El Plan Nacional de Prevención al Delito (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, 2000) en su diagnóstico de situación sostiene: “paralelamente al crecimiento de determinadas formas de criminalidad, en nuestro país se ha asistido a un aumento sostenido de la sensación de inseguridad, tanto en lo que refiere a las ansiedades sociales frente al delito como con respecto al miedo al delito. Esta sensación de inseguridad impulsa el desarrollo de comportamientos de autoprotección o de evitamiento para reducir el riesgo de ser víctima de un delito que más allá de su efectividad preventiva, redimensionan completamente las rutinas de la vida cotidiana presentando en ciertos casos algunos efectos perversos como el abandono del espacio público y el surgimiento de la mentalidad fortaleza” (PNPD, 2000)

Es en este tipo de contexto donde el periódico tampoco problematiza la existencia de “guardias privados”. La privatización de la seguridad urbana se “naturaliza” en este contexto, dice Baudrillard: “disuasión de la muerte al precio de una mortificación continua: tal es la lógica paradójica de la seguridad” (Baudrillard, 1992:210). La seguridad urbana se comprende desde su mercantilización, se configura como un bien que puede adquirirse en el mercado, siempre que se posea la capacidad económica necesaria. La “industria” de la seguridad privada y su aceptación acrítica “funciona como un reforzador de desigualdades sociales” (PNPD, 2000).

Determinar una narración preferencial de los acontecimientos sostenida en la discriminación relativa en el tratamiento de los distintos tópicos no sólo plantea una direccionalidad ideológica sino que impide la reflexión sobre las relaciones políticas y sociales a las cuales los sucesos aluden, generando además modelos interpretativos de la realidad que contemplan formas de diferenciación que fortalecen estereotipos y pueden legitimar actitudes de prejuicio social.

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  • La irrecuperabilidad del delincuente.

Otro movimiento narrativo que se percibe en el discurso periodístico sobre el delito es la identificación del delincuente con una determinada “naturaleza”.

El delincuente es aquel que estorba, molesta, representa el obstáculo hacia la sociedad ideal, inscribe en el suceso la marca de “lo monstruoso” (Barthes, 1992).

Cuando Michel Foucault reflexionando sobre la pena de muerte se pregunta “¿Cómo puede un poder ejercer en el acto de matar sus más altas prerrogativas, si su papel mayor es asegurar, reforzar, sostener, multiplicar la vida y ponerla en orden?” el autor encuentra la respuesta a través de la invocación que ese poder realiza menos en el orden de la “enormidad del crimen” como en la “monstruosidad del criminal”, su incorregibilidad y la savalguarda de la sociedad. “Se mata legítimamente a quienes significan para los demás una especie de peligro biológico” (Foucault: 1987:167).

En este movimiento se observaron los siguientes elementos narrativos:

1. Estructuración de estereotipos: A través de la reproducción de asociaciones estereotipadas se configura una homogeneización de determinado tipo de delincuente, en tanto, sujetos activos de actos negativos (Vasilachis, 1999:77). Se configura un grupo despojado de particularidades identitarias.

Así, la “virtud” o la “vocación” se atribuyen al delincuente en relación a su acción delictiva, se esencializa la conducta, se limita al hombre a su peor expresión y se relativizan sus acciones positivas.

“Otra vez suelto: Décima fuga de un menor delincuente”/ “con antecedentes penales que lo acusan de robos y arrebatos (...) se fugó anteanoche del precinto 5 (...) ha demostrado ser un virtuoso de las fugas, se escapó en nueve oportunidades de cuanto instituto correccional estuvo alojado (...) el joven fue entregado una y otra vez a sus padres para su cuidado, pero aparentemente fue más fuerte su vocación de salir a la calle a robar (...) el rey de las fugas como se lo conoce en el ambiente (...) al pasar lista se constató que seis de los siete ‘deltas’ (como le dicen a los detenidos en el argot policial) contestaron” (7/11)//

“Delincuencia juvenil: Con 17 años, lo arrestaron por su segundo crimen”/ “el precoz homicida (...) ya antes del primer crimen era conocido en la Jefatura”/ “¿Con permiso de salida? Cometió este segundo crimen durante un permiso de salidas transitorias que le habían concedido por su supuesto buen comportamiento” (12/1)

Esta homogeneización suele encontrar una lógica en secuencias del tipo “vicio/delito”

6 “habría estado drogado o alcoholizado cuando cometió el asesinato”(8/1); “fue abandonado a su suerte por amigos que estaban bebiendo de la misma botella”(1/3); “después de un asado con vino, mató al hermano con un cuchillo”(22/1). “La sangre corrió en la última ronda de vino (...) Fue una larga noche de bromas, risas, cuarteto y vino. Mucho vino (...) se habían reunido a beber (...) habitación húmeda y enviciada de olor a vino” (15/4); “los investigadores sospechan que el homicida sufría un ataque de abstinencia por droga o alcohol o bien, es una persona con alteraciones mentales” (31/1)

Y la justificación del discurso a través de la enunciación de los antecedentes:

“El sábado asesinó a un policía y el domingo quiso robar una casa”(26/2); “la víctima como el joven sospechado de haber disparado el arma tenían entradas en la policía” (8/1)

2. Reproducción de un modelo interpretativo de la reincidencia: Mediante la figura de la reincidencia se profundiza además la idea de sujeto delincuente en su índole intrínsecamente criminal. La reincidencia asegura una “perversidad razonada” (Foucault, 2000:105) y es precisamente en esta capacidad de razonar sobre la acción en donde se produce el distanciamiento en el tratamiento de distintos tipos de crímenes, valga como ejemplo la diferencia entre un “crimen pasional” y un “asalto a mano armada”. La delincuencia se distribuye en una economía de la razón (ley), en donde resultará “más culpable” aquel que no encuentra en la locura o en la pasión la causalidad del crimen. Lo pasional, involuntario, lo irreflexivo, aquel crimen ligado a circunstancias extraordinarias encontrará su opuesto en la esfera del delito en el “crimen habitual”, susceptible a la reincidencia.

Anteponer la “apariencia”,“era una mujer pacífica (...) más allá de las apariencias todo hace suponer que Rivadero recibió el revólver el sábado por la tarde” (29/10), o la “suposición” de la buena conducta para casos de reincidencia acentúan la postura de irrecuperabilidad del delincuente desde la “producción del delincuente como sujeto patologizado” (Foucault,2000:282) .

El uso de la cita directa: Significativamente la palabra de la familia del sujeto delincuente (usualmente, la madre) citada por el medio suele reproducir en la misma dirección la idea de una responsabilidad natural en el delito.

“Le pegó al hijo cuando le contó el crimen”: “‘Fallé como madre’, dice (...) Sabe que su pasado no es un ejemplo para su hijos. Menos aún el presente del padre de ellos (...) Y es en es pasado y en este presente, por lo que se siente culpable de lo que pasó. Clelia preparó ñoquis al mediodía. Había comprado la comida luego de pedirle un peso a cada uno de sus ocho hijos (...) Pocos vecinos se sorprendieron de la presencia de los uniformados en la zona. Se siente responsable de todo...” (14/11). “Mi hijo tiene varios traumas”, dijo la madre” (1/3)

El periódico empleando argumentativamente el testimonio, mediante el discurso referido directo, refuerza la construcción de una imagen negativa de aquellos a quienes refiere. Estas transcripciones que hace el diario sirven tanto para evaluarlos como para caracterizarlos, marcando distancia y oposición entre los grupos sociales a su vez que, en tanto directas, aseguran al lector la no valoración subjetiva del discurso periodístico ya que son los mismos sujetos afectados quienes dan cuenta de esas afirmaciones. Se declaran culpables, todo es certidumbre.

Esta taxonomía del delincuente refuerza el prejuicio que enmarca a determinados delitos como patrimonio de un grupo social específico. Así las categorías de “intención” y “circunstancia” que forman parte del proceso en el juicio, son utilizadas en la comunicación de los sucesos en tanto reproducción de una estructura discriminativa de lo social.

4. La causalidad económica superficial: Por otra parte, la economía de lo ilegal que se reorganiza con el desarrollo de la sociedad capitalista y que separa los ilegalismos de los bienes de los del derecho produce a la vez una base para el encubrimiento de una oposición de sectores sociales. Michel Foucault (2000) sostiene que el ilegalismo más accesible a las clases populares habrá de ser el de los bienes: “transferencia violenta de las propiedades”. Pero más allá de esta redimensión histórica a nivel jurídico, lo que se releva en la actualidad es un traspaso de esa economía de lo ilegal a una causalidad económica irreflexiva. En la causalidad económica se define “la ventaja” del delincuente.

El homicidio, la muerte, la infracción son convertibles, reductibles, a un valor.

“Por una campera un joven apuñaló a su hermana”(17/1/02); “solicitaron una oferta y vuelto por $50, es decir, que al muchacho lo mataron por esa escasa suma” (17/11/01) “Asesinaron a golpes a un verdulero para robarle” (8/1) “La asesinaron para robarle la pensión”(9/3)

Dice Baudrillard: “Los millones de muertos en la guerra son convertibles en valor, según la equivalencia general: la muerte por la Patria”(Baudrillard, 1992:206). El valor de cambio de la muerte en el crimen reduce el acto a la cuestión material del capital, prefigura una economía política del delito. A través de la equivalencia “la muerte a cambio de”, la causalidad del crimen se vuelve razonable, cuantificable y , en gran medida, comprensible desde una naturaleza que se presenta ajena a la norma de respeto de la propiedad.

5. El contexto institucional: Son pocas las ocasiones en que el periódico introduce en sus crónicas la cotidianeidad del delincuente juzgado por su crimen, el preso; en esos casos suelen destacarse los motines en cárceles u otro tipo de inconductas. Las atribuciones respecto a ellos que se realizan son la de suciedad, agresividad, amenaza, autoagresión, pelea, andar deambulante (o no trabajo), vandalismo y la drogadicción.

Tensión en instituto para drogadictos: “Las paredes de las piezas pintadas el año pasado, ahora están pobladas de grafitis, dibujos y fotos de mujeres. Los presos deambulan por los reducidos pasillos arrastrando sillas de metal que están sujetas a sus pies con cadenas. Y en más de una oportunidad, se producen peleas. Los baños están sucios y rotos (...) Por su parte Ahumada señaló que otros enfermos que están en libertad se les dijo que no podían ser internados por falta de espacio. “Y eso no puede ser”, se quejó.(29/10/01)

Es decir, todas las acciones atribuidas a las personas presas como a las liberadas (Casa del Liberado, 2003) contribuyen a la construcción de una identidad que los ubica fuera de todo orden institucional (familia, escuela, trabajo), igualados tanto en su género como en su crimen desde la dimensión constitutiva de lo aberrante que contribuye a la estigmatización de estos sujetos en su relación con el conjunto de la sociedad.

“Lo primero que uno observa a través del hueco de la ventana de la habitación es el dibujo de un comodín en la pared y sobre el mismo, una leyenda que habla del rencor hacia la policía: “A la yuta, la odeo”. “Los chorros del Dumbo”, “Viva la droga”, son las consignas pintadas” (16/3)

A partir de este relevamiento se puede deducir una tendencia argumentativa hacia la substancialización del delito en el sujeto, un desplazamiento de sus características existenciales hacia sus condiciones esenciales: el “ser” de los sujetos resulta en el delito, una taxonomía respecto al sujeto que delinque que lo separa de lo social, una reducción del problema de la delincuencia a una causalidad económica superficial y violenta o la reincidencia que apela a formas más “duras” de penalización y, finalmente, una generalización criminalizante del entorno del delincuente.

  • La Cartografía del delito.

Respecto al delito, lo urbano se vuelve una zona neutralizada que segrega lo extraño. La ciudad se torna el espacio parcelado en signos distintivos que paulatinamente configuran un “nosotros” y un “ellos”, en donde el segundo término caracteriza al adversario, al enemigo y en este sentido, al delincuente.

De acuerdo con el modelo de James Carey (Fernández P, 2001:110), la importancia del periodismo radica menos en la diseminación de información que en el hecho que es uno de los instrumentos primarios a través del cual la realidad es preservada y grabada y puesta a disposición de los lectores para ser reconstruida, como una especie de producción narrativa del presente. Este autor sostiene, además, que el periodista suele determinar un mapa de sentidos de la ciudad.

En la edición del 7 de abril7, el diario propone un mapa de diecisiete “zonas peligrosas” distribuidas en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, esta explicitación de una cartografía del delito se refuerza en cada crónica particular con el señalamiento de barrios en tanto “zonas rojas” (término policial).

“Como ocurre con diversos barrios de la Capital cordobesa, Bella Vista es un sector consignado por la policía como zona roja” (19/ 1); “esta es una zona difícil que tienen habitualmente un alto índice delictivo” (26/1) “uno de los asentamientos precarios más peligrosos de la ciudad” (11/2)

Esta delimitación constituye discursivamente un “cercamiento” de la ciudad por el delito, es en este sentido que comprendemos que el periódico contribuye en la reproducción de un contexto de inseguridad que refuerza las ansiedades y temores sociales frente al delito. El profesor de periodismo Francesco Barata (Barcelona, 1996) sostiene: “La representación del delito ha ingresado con una fuerza desconocida en los medios, incluso en aquellos considerados como prensa seria y de referencia. Las noticias sobre muertes violentas y asesinatos conforman un nuevo ritual que se ha incorporado a la agenda informativa que diariamente consumen millones de personas. Noticias que acrecientan los fantasmas y miedos adheridos como una fina capa de polvo al imaginario colectivo. Y ello produce una honda preocupación porque los temores reales o construidos nunca fueron buenos aliados de las libertades”.

Estas “zonas del delito” son construidas, dramatizadas, mediante:

Descripciones que se realizan de los barrios al que el sospechoso pertenece (usualmente populares); usuales señalamientos de proximidad (“el homicidio ocurrió a pocas cuadras de una villa de emergencia”); a través de marcas de periodicidad,

“...es un caso más de los constantes robos y asaltos que se producen en forma periódica en distintos puntos de la costanera (...) la cantidad de robos no cesa y tiende a incrementarse (...) los arrebatos y asaltos a mano armada son muy frecuentes (...) las villas de emergencia son utilizadas como vías de escape o refugios para la mayoría de los asaltantes” (17/3); “Crisol perdió su paz (...)Los arrebatos se cometen a diario” (25/2); “los vecinos indicaron que los robos (..) se registran en forma constante. De día y de noche” (21/3).

Y con otras aserciones generales del tipo “alarmante seguidilla de homicidios” (8/1); “seguidilla de robos” (21/3), “tiros al por mayor” (16/1), “una mañana de tiros y asaltos” (8/12), “lluvia de balas en una noche de terror” (6/3) etc. Siempre determinando los antecedentes de una comunidad barrial.

* Contexto inseguridad y cartografía del delito

Otro punto importante es el uso de clisés informativos, tales como “ola de violencia”, “inseguridad en la ciudad de Córdoba” (éste es utilizado como volanta de sección en la mayoría de las crónicas de sucesos en un porcentaje aproximado del 25% sobre el total de lo publicado), “delincuencia infantil”, “delincuencia juvenil”, “entra por una puerta y salen por la otra”, tanto en la sección sucesos como en notas editoriales,

“En materia de permanencia en las comisarías los únicos privilegiados son los mayores (...) la recuperación se torna cada día más difícil (...) según las cifras de reincidencia el ciudadano común tiene sobradas razones para sentirse cada día más inseguro” (Columna de opinión, 7/11)

Además, el periódico refuerza el contexto de inseguridad con la elección de la variable impactante respecto al dato informativo: “en Córdoba se registra un delito cada seis minutos” (28/10). O, como en la edición del 3l /1, en que se produce una lectura periodística que no se corresponde con la proyección estadística: la volanta informa “Ola de violencia”, el título es “En enero fueron asesinadas 19 personas” y en el cuerpo sostiene: “Enero llega a su fin hoy con una preocupante ola de violencia ocurrida en la provincia de Córdoba y que se refleja en los 19 homicidios cometidos en estos primeros días del año (...) comparando el total de crímenes de enero de este año con idéntico período de 2001 se comprueba que hubo una disminución de casi el 25 por ciento. ”(31/1)

Estos elementos cuando se encuentran dentro de una misma crónica interpretativa que reúne casos de distinta naturaleza establecen un diagnóstico/ denuncia zonificada de inseguridad ciudadana.

“Escalada criminal: Hubo seis homicidios en 56 horas. En poco más de dos días se registró una ola de homicidios (...) la seguidilla se inició el último día del año (3/1); Inseguridad: Ciudad de Córdoba. Circular puede ser una aventura peligrosa. Los delincuentes tienen una amplia variedad de ardides para detener la marcha (...) este tipo de delincuencia se ha tornado imparable (...) en toda la geografía urbana hay sitos bien definidos donde peatones y automovilistas son víctimas de delitos callejeros” (7/4)

Este proceso posee un doble movimiento de “demonización” (Martín Rojo, 1995) urbana: divide la ciudad en categorías identificables que se enfrentan y; rechaza (segrega/ margina) a aquellos que de alguna manera (por proximidad, apariencia, actitud) se vinculan con una de las categorías del conflicto.

La voz del vecino es en este sentido relevante en tanto se presenta a la comunidad como un “grupo homogéneo y armonioso” (PNPD, 2000) unido en una “pasión colectiva sacrificial” (Baudrillard, 1992: 192). La voz del vecino es transcripta en tanto “mentalidad fortaleza”,

“Uno de los tantos vecinos que se lamenta de vivir en un barrio inseguro” (22/1); “un barrio atemorizado por la delincuencia (...) los vecinos coincidieron en algo: el barrio está asediado por la delincuencia”(25/1); “se lamentó porque su barrio era hermoso pero ya no se puede vivir tranquilo” (24/2); “una barriada asolada por las bandas juveniles” (13/5); “este barrio es zona de nadie” (25/3); “Inseguridad y Éxodo” (21/3); “encerrarse en sus casas bajo siete llaves (...) (los vecinos) se atrincheraron” (8/12); “terror, corazón en la boca” (3/12) “le robaron todo y se van de Córdoba” (9/1)

En conjunto con el diario, estos testimonios apelan como única solución factible a la presencia represivo/ policial.

Título: “Vecinos aplaudieron detención de menores”. Bajada: “Ocurrió a la madrugada en José Ignacio Díaz. Los jóvenes, considerados la pesadilla del barrio, se tirotearon con la policía” (3/3). “Los policías brillan por su ausencia” (3/12); “la policía llegó a tiempo para enfrentarse con los delincuentes” (2/12) sobre el mismo caso.

Es en este “pedido” represivo policial donde el diario abrevia la responsabilidad del Estado y de la sociedad civil frente al delito.


Bibliografía:

Link, Daniel (comp.) (1992): El juego de los cantos. La literatura policial: de Pol al caso

        Giubileo, Buenos Aires, La Marca Editora.

.............................................. Barthes, Roland (1962): “La estructura del suceso”.

Barhtes, Roland (1994): El susurro del lenguaje, España, Paidós Comunicación.

Baudrillard, Jean (1993): El intercambio simbólico y la muerte, Monte Ávila

        Editores, Venezuela.

Barata, Francesco (1996): “El drama del delito en los mass media” Artículo

          publicado en Delito y Sociedad (Buenos Aires), número 11-12, 1998

          Catala, Joseph (1990): “La violación de la mirada”, apuntes Comunicación UBA, Buenos Aires.

Fernández P., D (2001): La violencia del relato. Discurso periodístico y casos

        policiales. Buenos Aires, La Crujía Ediciones.

Foucault, Michel (2000): Vigilar y castigar. Siglo XXI editores, México.

(1987): Historia de la sexualidad 1. La voluntad del saber Siglo

        XXI Editores, México.

    (1984) La Verdad y las formas jurídicas. Gedisa, México.

Ferrer, Christian (2000): Teoría y sistemas de comunicación. Teórico, Ciencias de

        la Comunicación, UBA.

Martín, Rojo (1995): “División and rejection: from the personification of the

        Gulf conflicto to the demonization of Sadam Hussein”

        Discourse and Society, vol.6.

Van Dijk, T (2000) : Ideología. Una aproximación multidiciplinaria. España,

        Gedisa Editores.

Vasilachis, I (1997) : La construcción de representaciones sociales: el discurso

      político y la prensa escrita. Gedisa, Barcelona.

        (2000) “La construcción de las identidades en la prensa escrita”, Revista Sociedad, Vol.15. Buenos Aires.

(2000) “Pobres, pobreza y exclusión social”. Ceil, Buenos Aires.

Verón, Eliseo (2000): Construir el acontecimiento. Gedisa, México.

(1985) Artículo: “El análisis del “contrato de lectura”. Un nuevo método para los estudios del posicionamiento de los soportes de los media”, en http://www.hipersociologia.org.ar/base.html

Zaffaroni, E (1989) : Derecho Penal (Parte General); Ediar, Bs. As.

Otros no bibliográficos:

  • Ministerio de Justicia de la Nación: Plan Nacional de Prevención del delito, año 2000.
  • Estadísticas del a policía federal y de la Provincia de Córdoba.


PARTE DOS O VAYA A SABER DONDE QUEDA: LOS OTROS

Introducción al diario de campo

Pobreza, delito y prensa son los ejes de trabajo de la investigación “La escritura periodística del delito”.

La criminalidad/ delincuencia8 no es un una categoría homogénea ya que en ella convergen las múltiples acciones que tienen sólo en común ser consideradas delito por la ley penal. Más o menos violentas o más o menos racionales.

Las cifras de la violencia, es decir del delito, dicen que en septiembre del 2001 se denunciaban en Córdoba 241 delitos por día, que el 72.5% de los ilícitos fueron contra la propiedad y que tres de cada diez detenidos eran menores de edad9.

Sin embargo datos de la violencia también se pueden encontrar en la Ley de Patronato (Ley 10.903/19) la cual indica que “los jueces (...) ante quienes comparezca una persona menor de 18 años, acusado o víctima de un delito, deberán disponer preventivamente de él” (art.14), que en la práctica real implica que pueden ser recluidos en la misma institución, “la cual prepara a aquellas víctimas para ser los delincuentes que no son”10.

La cifras del desempleo, por otra parte, señalan una realidad conmovedora, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo de la Nación, Córdoba se encuentra entre las provincias que más ha sufrido la desaceleración económica, cayendo el empleo, en febrero del 2002, al 2.5% del total de la población productiva. Cabe destacar que el informe indica que Febrero del 2002, sería el duodécimo mes consecutivo de disminución del empleo en esta provincia.

Aquí se presenta un recorrido descriptivo y subjetivo de un trabajo realizado en el período marzo / junio 2004 en la Sub Secretaría de Protección Integral del Niño y el Adolescente (SPINA) del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Es el relato de una experiencia y la escritura de una experiencia. En orden práctico, es el diario de campo que fui tomando a medida que iba conociendo las formas con las cuales el Estado provincial abordaba la problemática de la pobreza en los niños y jóvenes de la ciudad de Córdoba.

Un trabajo milagroso, en la SPINA, en minoridad, en enero de 2004, me rescató del mar del desempleo y me propuso ahogarme en el estanque de la burocracia. Sin embargo, logramos acercarnos. No nos permitían acercarnos a los niños sin intermediar la serie de teléfonos descompuestos que todo demoran mientras el estado paga.11

Desde el comienzo de esta investigación, en el 2001, se establecieron lazos de trabajo y comunicación con distintas instituciones no gubernamentales y culturales, fundamentalmente con La Casa del Liberado (LCDL) y Casa 13, ideando estrategias para presentar a los sujetos descriptos desde la prensa desde su propia personalidad. Que el diario de campo se encuentra sesgado por el punto de vista de quien observa no es algo que se haya querido evitar en este trabajo.

Gracias a LCDL se tuvo acceso a entrevistas entre psicólogas de la institución y mujeres presas en proceso de liberación que narraban sus historias de vida. La Casa del Liberado es una ONG pequeña que se encarga de conseguir recursos para generar oficios para los hombres y las mujeres presas cuando salen de la cárcel.

En el centro cultural Casa 13, pudimos concretar los encuentros diarios con varios niños y jóvenes en la calle. Poder trabajar con estos niños en un espacio agradable considero que fue uno de los logros más importantes del proyecto. En la Casa 13, nos encontrábamos con alrededor de 14 niños diarios que venían por su voluntad, incluso contra nuestra voluntad, a pintar, cantar (grabamos un disco con los chicos y los músicos del folclorista Raly Barrionuevo, se llamó Samurito), conversar, ver películas, ver muestras de arte (fuera del horario al público) y tomar la leche. También les teníamos su kit personal de baño. De ese grupo, en el diario de campo sólo se menciona a Joan. Este proyecto fue dado de baja por la SPINA en 2005 con menos de un año de vida y una productividad inédita para el área.

Uno de los motivos esgrimidos fue que Casa 13 pertenece al ámbito de la intendencia y el proyecto al de la gobernación. Casa 13 es un espacio público (una sala del Paseo de las Artes) que fue tomado violentamente (rompieron el candado y se metieron) en la década del ochenta y desde entonces se administra de manera independiente. Sin recibir de la intendencia o de la gobernación más que problemas.

Sin embargo, lo que se transcribe a continuación no son aquellos años felices –disculpen la cruel metáfora-, sino el registro de los primeros meses de servicio en la SPINA, donde trabajamos sujetos a la Ley de Minoridad.

La siguiente descripción de situaciones vividas y registradas es un intento de percepción biográfica del grupo más vulnerable frente a la comunicación del delito.

Son 29 relatos de vidas que raramente serán noticia si acaso un delito imprimible no los atraviesa.

Antecedente de la investigación:

En la primera parte de esta investigación se relevaron en la escritura periodística del delito movimientos narrativos que procuran una inversión de roles entre los “protagonistas” de la noticia policial.

Allí, se realizó una exploración de los artículos publicados en la sección Sucesos del diario La voz del Interior (Córdoba, años 2001/02) y se verificaron tendencias discursivas que volvía culpables a las víctimas, diseñaban una cartografía del delito y presentaban a las personas que delinquen o han delinquido como sujetos de una naturaleza irrecuperable.

A partir de allí, observamos casos en los cuales los roles de víctima y responsable se invierten según intervienen algunas condiciones extra situacionales. Más allá del delito, los sujetos del artículo policial son calificados de acuerdo a otras variables como la identidad sexual; las condiciones sicológicas; los antecedentes policiales (individuales y barriales) o las historias de vida -según corresponda-, así como con el uso discriminativo de figuras legales, como la legítima defensa.

La criminalización sistemática de los sectores de pobreza; la demonización de los gustos, costumbres e incluso necesidades que, en muchos casos, son fundamentales a la hora de nombrar los basamentos de una identidad (colectiva o individual) hacen que la prensa del delito no sólo forme parte del espectáculo popular sino que se establece como instrumento de reproducción ideológica cristalizada en un paradigma de pensamiento estructurado desde el Estado (o más bien, desde los supra- estados ya que los estados nacionales dependientes no son capaces de generar su propias ideas políticas), puesto en práctica con la policía y legitimado mediante la prensa.

“Ha ocurrido un asesinato”, inaugura Barthes su artículo sobre la estructura del suceso para luego aclarar, “si es político es información, si no lo es: un suceso” (Barthes, 1992:82).

Esta distinción la explica a través de la política como generalidad que alberga al hecho delictivo en tanto le provee de “un mundo conocido”; el crimen se vuelve “simple variable” de una situación extensiva que existe antes, al margen y en torno del hecho. La política es estructura implícita y preexistente y el hecho no puede comprenderse aisladamente. Lo mismo ocurre con las noticias que provienen de un “horizonte nombrado”, de un tiempo anterior: no pueden constituir sucesos.

“El asesinato político es pues siempre, por definición, una información parcial; el suceso, por el contrario, es una información total, inmanente: contiene en sí todo su saber” (Barthes, 1992:83).

Sin embargo, en las agendas de los medios de comunicación confluyen tanto en la política como el registro sistemático de un panorama de seguridad/inseguridad, volviéndose éste también un mundo supuesto.

Estas dos esferas de la realidad social suelen ser presentadas en pugna. En tanto el periódico demanda al Estado Gobierno una solución para la delincuencia. Demanda que realiza asumiendo como propia la voz de una sociedad civil sectorizada según el cumplimiento de determinado esquema de valores (trabajo, familia, religión, sexualidad, estética, capacidad de consumo) que vuelve disidente a la mayoría de los ciudadanos.

Los cacerolazos, los piqueteros, los saqueos12, los asaltos, los crímenes y los secuestros son cubiertos por la prensa masiva sin discrecionalidad, estableciendo una “privación de identidad” tanto de la víctima como del delincuente.

Expresiones provenientes de la prensa política del tipo “combate a la pobreza” se ven construidas desde la original de la prensa mediática “combate a la delincuencia”.

intro al diario de campo...









Institución: Sub_Secretaría de Protección Integral del Niño y el Adolescente (SPINA) del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Lugares de trabajo: Calles del Centro de la ciudad de Córdoba, calles periféricas de la ciudad de Córdoba, Centro Cultural Casa 13, Institutos de menores (prevención judicial no correccional), estaciones de trenes, Edificio de la administración pública Pablo Pizurno, Sede de la ex policía juvenil, actual Sede Protección Jóvenes.

Período: marzo/diciembre 2004

Diario de campo acotado a:

Período: Marzo/Junio 2004.

Sede: Sede del Programa Protección Jóvenes de la SPINA, ex Policía Juvenil. Vélez Sárfield 70, Centro, Córdoba.

Trabajo: Realización de visitas domiciliarias a familias con niños considerados en situación de riesgo. Visitas a paradas (lugares) de niños y jóvenes trabajadores en la calle. Organización de cursos de capacitación no formales.

Áreas gubernamentales involucradas: Secretaría de Justicia. Ministerio de Justicia. Ministerio de la Solidaridad. Policía de la Provincia de Córdoba (Brigadas masculina y femenina, civil y uniformada). Gobierno de la Provincia de Córdoba.


  1. Plan Jefas y Jefes de Hogar.

Ingresa a la Sede una mujer que empieza a hablar con el primero que se le cruza:

  • Me quitaron el plan, dice.

En realidad, también le quitaron los hijos. En realidad, cuando le devolvieron a sus hijos, le quitaron el plan. La mujer quiere el plan. Lo necesita para darle de comer a sus hijos que ahora están de nuevo con ella pero sin plan. Es decir, que se los van a volver a quitar. Y ahí, tal vez, se quede sin hijos y sin planes.

2. Madre

Después, entra una licenciada en Trabajo Social con una sonrisa de oreja a oreja:

  • En vez de internar a los chicos, internamos a la madre ¿hicimos bien?

(6 a 1, no va quedar ninguno).

3. Gitanos

Los policías en el centro de la ciudad de Córdoba se distribuyen en cruz. Como dijo una mujer policía vestida de civil: “están por todos lados”.

El operativo se resolvió con 14 personas distribuidas en cuatro ingresos. La cronista y dos policías -uno solo uniformado- ingresamos por Rivadavia hasta San Martín.

Unos pasos más adelante estaba Valeria (16) con un niño. El uniformado se acercó y de repente, de la nada, se materializaron otros tres policías en la escena, rodeando a la muchacha.

Valeria repetía que no estaba cometiendo delito. Que no robaba, que vendía agujas y que por qué la arrestaba él que tan lindos ojos tenía. Y era cierto, era el único policía de ojos celestes.

(Antes de arribarla me preguntaron si era ella la gitana que veníamos a buscar y yo dije sí con la cabeza. Valeria no me vio pero yo me sentí Judas).

El tránsito peatonal amenguaba el paso, a la expectativa de lo amarillo.

Valeria empezó a caminar hacia el precinto uno, en el Cabildo. Yo me le acerqué. “Cuando te vi a vos y al policía de los ojos celestes, me sentí más tranquila”, me dijo. Gracias Valeria.

Yo no me quería separar de ella y mucho menos presenciar otra detención (no fueron arrestos).

Entrando al precinto ya estaban Tamara (14) y otras dos mujeres con niños en brazos, después llegaron Rosana (2), Daniel(12) y otro niño de no más de 13. En total juntamos a catorce gitanos pertenecientes a dos familias, los Cristo y los Yancovich.

Por mi parte me preocupé de informarles que las mayores eran las más importantes porque el problema era que sus niños trabajaban. Que a raíz de las denuncias de los comerciantes de la zona a la línea 102 de maltrato infantil había intervenido el Programa Disposición Padres (DP) y Protección Jóvenes, de la Secretaría de Protección Integral del niño y el adolescente (SPINA) y el juez de 8va 8va, había enviado un oficio para que se constate el maltrato referido.

Antes de llegar a la detención de los gitanos, se habían realizado varias visitas a sus lugares de trabajo a lo largo de la peatonal de Córdoba. Pero sinceramente los niños no comprendían por qué no los dejaban trabajar.

Del precinto 1 se los llevó en trafic a la sede del programa en Vélez Sarfield 771, donde hasta hace un tiempo funcionó “la juvenil”.

Ahí, las dos únicas mujeres mayores de 21 recibieron una charla sobre los peligros de que los niños trabajen en la calle.

La charla me la perdí porque me mandaron a buscar oficios a la Secretaría pero cuando volví todavía estaban ahí. Daniel, el de 13, sacó el montón de tarjetitas. “Esconde urgente esas tarjetitas”, le dije. En vez de esconderlas, me regalo una. “Acá se puede dormir bien”, comentó “¿Uds. duermen acá?” y le mostré un sillón cama donde se acuestan los que hacen guardia.

Con Daniel ya había tenido un pequeño diálogo en el precinto. Cuando él llegó, yo cargaba a Rosana, una criatura liviana y franelera de dos años, entonces me preguntó ¿a vos también te agarraron? No, le respondí. Yo estoy del lado de los que te agarraron a vos y se me quedó mirando.

Con Tamara solo tuve dos cruces verbales, me pidió un pucho y me mangueó un anillo. El cigarro se lo di.

La otra adolescente era callada pero fue la única que cuando en el precinto le preguntaron la edad, contestó 43 y se negó a decir sus años de nacida si es que no eran ciertos sus 43.

En la charla, les avisaron que el martes 27/4 tenían que presentarse ante el juez y que ahora los íbamos a llevar en trafic hasta sus casas, sus carpas. Los gitanos querían irse en transporte público, en el colectivo R.

Esa no me la perdí, me subí a la tráfic y fuimos charlando un poco. Mientras Rosana me baboseaba y jugaba con la policía de civil que se sentaba a mi lado y que estaba chocha y que se la quería quedar.

El chofer de la tráfic oficial, contó que él había noviado con una gitana, con una sobrina de gitanos, en realidad.

“Ah”, dijo Valeria “porque sino era a escondidas del padre, porque la mujer gitana no puede casarse con un criollo, el hombre gitano sí con una mujer criolla”.

  • Y vos Valeria ¿estás casada?
  • No, yo no me caso.

Todo empezó porque Valeria pidió un cigarro y el chofer se lo dio y le habló en ese dialecto que según dicen es húngaro.

"Machiri", sonó y le dio el cigarro.

Entre ellos se comunican con su lengua, a nosotros en general si se dirigen en su lengua, es para putearnos. No siempre, dice Valeria.

La mujer policía preguntó, entonces, si sabían leer las manos. No, contestaron. Eso lo saben las viejas. ¿Cuándo sos vieja?, pregunté. A los 45 o 50 ¿El poder se lo pasan en semana santa? ¿No?, preguntó el chofer ¿El poder? ¡Ah! De leer la suerte, en domingo de pascua, contestaron.

¿Y en estas pascuas alguna mujer se lo pasó a otra? No, porque todavía somos muy jóvenes.

Cuando Valeria se bajó se puso la pollera (falda). “En la carpa andamos con polleras”.

Las carpas eran bajas y azules y tenían un cielo proverbial. Se acercaron algunos otros gitanos. Saludamos y emprendimos la vuelta casi en total silencio por la avenida Pajas Blancas.

Estos son gitanos pobres, dijo el chofer, pero las carpas son calentitas con ese calentador a kerosén que tienen.

¿Y el agua? Bidones, dijo como obvio.

Se hacía de noche, otoño, a las 19hs, despejado, media luna sobre la oscuridad de un cielo azul camino a la quebrada.

Para los gitanos, los hijos son sagrados, me dijo la mujer agarrándome del brazo. Habían salido de esta. Los chicos se quedaban con ellas sobre la avenida Japón.

Nota: en octubre de 2004 se repitió el operativo en el que no participé y seis niños de la comunidad gitana fueron internados en institutos de menores, separando a los hermanos por sexo. Esta situación se demoró 20 días ya que los padres no tenían la documentación necesaria para retirarlos de los institutos. La comunidad gitana, a partir de la internación de los niños, dejó la venta ambulante en la peatonal de la ciudad y se trasladó a Santiago del Estero. Según me comentó Valeria en un encuentro informal que tuve con ella en la calle, piensan regresar a Córdoba cuando “se calme un poco la persecución”.





4. el caso de las bandanas

Alrededor de las nueve de la mañana, llegaron a la Sede cuatro adolescentes mujeres -entre 12 y 14-. Maldita noche.

Dos trabajadoras sociales hablaron con ellas, se las notaba excitadas. Las asistentes decidieron que la tráfic del Programa las llevara a sus casas.

Cuando se estaban yendo, en la vereda, una mujer señaló a la más rubia y le dijo "a vos, te voy a hacer cagar". Una policía se dio vuelta y retrucó, si seguís amenazando, actúo. Disculpe, intervino otra mujer, está muy nerviosa.

Las cuatro, que al final de la jornada eran conocidas como “las bandanas”, no quisieron dar la dirección de sus hogares, entonces, las volvieron a traer a la dependencia provincial.

Se quedaron en esa sede hasta las 23hs. No habían dormido.

La noche anterior habían ido al baile, de ahí a la casa de los chicos, a la mañana, el quilombo. La madre de los chicos los había denunciado.

La madre dijo que las chicas se quedaron en la casa y habían hecho desastres. De los dos varones se supo poco pero también tuvieron lo suyo.

A media mañana todavía las bandanas seguían de juerga. No querían volver a sus casas de momento. Sentadas en el alfeizar de la ventana de la oficina de la brigada femenina cantaban "yo quiero que legalicen la marihuana para fumarme un caño todas las mañanas"

Si no lo hubiera visto, diría que no es un mal guión para el actor Diego Capusotto con su personaje de educadora Irma Jusid.

Al paso de las horas ya nadie les convidó cigarros y vaya a saber desde cuándo no probaban bocado, recién entonces, fueron bajando los decibeles.

A dos de ellas las internaron pasadas las once de la noche en el Instituto Escobar y al otro día se fugaron. A las otras dos las vino a buscar el padre.


5. Limpiavidrios

Gral. Savio, Libertador, Colonia Lola, Villa el Naylon, La Tela, San roque, Villa Martínez, Mirizzi, Santa Rosa, Argüello. De esos barrios son los limpiavidrios. Edad promedio mayor a 16 aunque los hay más chicos, pero los más chicos venden tarjetitas.

Entre 5 y 30 pesos hacen por día. Vienen de familias numerosas.

Juegan con las monedas como si fueran figuritas sobre la vereda de la cañada.

Uno de esos varones, en realidad, quiere ser modelo, y es canchero, pero Dotto no lo sabrá jamás.

El Comando de Acción Preventiva (CAP) los lleva seguido, tres veces por semana, dicen. Pero no "pican" porque si pican, los corren y ahí les pueden pegar. Pero en el precinto no los tocan, los demoran con el artículo 86 (merodeo) de seis a ocho horas y los largan. Así siempre.

Eso se puede entender como que entran por una puerta y salen por otra, como diría algún vecino y publicaría el diario. Y eso es cierto pero resulta que lo injusto es que entren no que salgan. Los tipos no son delincuentes. Imagínese usted que lee, tener dentro de su rutina semanal tres demoras por merodeo que promedian las 24hs. Es decir, pasar un día completo en las comisarías por trabajar en la calle.

6. diálogos desde la ventanilla de la Renault Tráfic

familia

La mujer policía lo saluda fraternalmente. Es que lo veo más que a mi familia, dice.

Él, teñirubio muchachito de 16, balde en mano, le cuenta que ya pasaron y los levantaron.

- Y vos te salvaste, ya te voy a mandar un móvil.- le dice entre risas. Después nos vemos.

carro

Arriba de un carro tirado a caballos, tres niños, se percatan de la tráfic. Estaban en Tucumán y Colón ‘jugando con las manos’. Pegándose castañazos. Cuando ven la tráfic, los dos del costado del banco del carro, señalan al del medio:

  • Llévenselo, llévenselo, gritan.
  • Ah, nos conocen, dice la policía.

El episodio terminó con un saludo de manos.


7. Soaje

El Felisa Soaje es un instituto para mujeres jóvenes. María que ahora tiene 27 años y duerme en la Plaza de la Intendencia, en la fuente, vivió en el Soaje. Ivana de 18, madre de Rocío, también pasó por el Soaje.

Al Soaje lo trasladaron y como les dieron casa nueva les sugirieron nombre nuevo, el de una monja cordobesa, la María Tránsito Cabanillas, canonizada hace poco. Así que ahora el Soaje se llama Cabanillas o Tránsito como indica su nombre completo.

La directora del Soaje cree que se va a imponer el de Tránsito, como nombre popular. A la directora del Soaje le dieron un libro sobre la monja para leer con las chicas del instituto pero las chicas se fugaron con el libro. Es que la tapia es baja, dice, y yo avisé.

La casa está mejor -comenta la directora- es que el antiguo edificio -sobre la Obispo Trejo- se nos caía en la cabeza porque estaban construyendo un nuevo edificio en el terreno de al lado y las máquinas rompían la casa.

Uno de los argumentos del cambio de nombre es desvincularlo del apego correccional con el que carga el Soaje.

Las mujeres del Soaje o del Tránsito o del Cabanillas, van a la escuela. Entre ellas está la Jorge, que le dicen la gitana.

Así que ahora es tránsito cabanillia', dijo la cobani gesto agrio.

Así se llama ahora, escupió como quien se limpia con un palillo.


8. mamás

Hoy 28 de abril de 2004 a las ocho de la noche quedaron en la dependencia provincial tres niñas, dos embarazadas. Las tres judicializadas. Las embarazadas, iban al (instituto) Calera. La otra, al instituto de Cosquín.

Dos de las chicas estaban desde hacía cinco horas sentadas en el pasillo. La otra tuvo que ir a declarar porque parece que “hizo cagar a la cana de civil” que la fue a buscar.

La embarazada que al anochecer quedó en la sede, la más joven, rojinegra cabellera, se la pasó escupiendo el suelo y diciendo que tenía hambre.

De noche ya en la jornada, se intentaba agilizar la burocracia para que esas tres mujeres durmieran en los institutos asignados. Pero competían con Blumberg que convocaba a la gente sobre la Irigoyen, en la cruzada por el secuestro y asesinato de su hijo Axel, y tenía a su disposición todos los móviles de la provincia.

Dicen, las embarazadas, que “al Calera” no quieren ir porque “se cagan a puntazos”.

9. las charlas con el Dr. Díaz

El Dr. Díaz se maneja en Vespa. Según el Dr. Díaz la fana es un estimulante, como la cafeína por ejemplo, y actúa como tal.

Hambre + Policías + Sueño + Frío + Fana

No hay que darle mucha bola al Dr. Díaz.


10. lunes 10/05/04

(nariz partida o dormir sin colchón)

Claudio Uzman tiene a los dieciséis años la cara partida a cadenazos. El cuidador de una fábrica de zapatos abandonada de Barrio Jardín lo despertó -y echó- de esa forma.

Claudio Uzman duerme hace un mes y medio en las calles de Córdoba. Aunque siendo fiel a los hechos, duerme en la calle desde los cinco años.

- Dejé las mantas, dice Claudio amoratado y con la nariz rota.

- No las vuelvas a buscar.

Pero Claudio dos días después se fue de Admisión Varones, el instituto que lo cobijo? esas breves noches probablemente sin colchón.

En Admisión Varones no dieron todavía el Parte de Fuga, van a ver si vuelve a la noche, hoy llueve.

11. jueves 13/5/04. Vagón

Haga la cuenta, en un censo de tres familias se contabilizaron 19 niños, la mayor de 16, la mayoría menor a 10.

En la ex Estación Belgrano viven tres familias, un viejo solo, y por lo menos, tres jóvenes varones que se meriendan con Naranpol y vino tinto.

El día de la visita a la ex estación de trenes de Alta Córdoba, hacía un frío de la putísima madre. A eso se le suma que, muy de vez en cuando, los trenes se mueven. Lloviznaba.

Antes de ingresar al maravilloso mundo ferroviario, el cana que me acompañaba golpeó una puerta y avisó que estaba adentro.

La primera familia, en la segunda línea de vagones, piensa, en estos días, tomar el tren que va a Santa Fe. Pero tienen que esperar que mejore el tiempo porque en los vagones que suben, van al aire libre.

Primera línea de rieles, trenes de carga: azúcar, combustible, piedra.

En el vagón naranja, una madre, su madre y seis chicos. El frío empeoraba. Cruzamos entre perros y ropa en el barro otra línea de trenes.

En el vagón oscuro, otra familia y en la última línea de tren, otra más, los Bustos. Y ésta última merece un párrafo sino una vivienda.

12. Bolsitas

Los Bustos tienen siete hijos, todos en la escuela, una heladera modelo 71, un equipo de música que un rico del Cerro le tiró por la ventana al Sr. Bustos, antes que le robaran el carro, cuando era cartonero.

El Sr. Bustos habla sin parar con orgullo de sus siete hijos, que van todos a la escuela cada día y la maestra le dijo “cómo comen sus hijos Sr. Bustos y ni una mancha en el guardapolvo”.

El Sr. Bustos tiene tatuados sus dedos con letras que forman una palabra que por pudor no leí. Probablemente haya estado preso.

La mujer tiene 35 y una sonrisa bondadosa. El vagón está impecable y hasta tienen cuchetas pero les falta el gas. La luz se la presta, de vez en cuando y solo por la noche, un vecino. El agua, del tanque para lavar y del pico para tomar.

  • Nos hace falta una vivienda.

El Sr. Bustos ofrece pagar veinte pesos por mes para obtener una vivienda para sus hijos. Cree que si no los junta, se los puede pedir al hermano.

  • ¿Trabajan sus hijos?
  • No, son muy chiquitos. Nosotros sí, vendemos bolsitas. Y hay veces que se mueve y otras que no.

Es que les robaron el carro.

No tienen plan ni reciben la caja pero el dispensario les dio amoxilina para los mocos de los chicos.

Y comen en la escuela pero si yo le pongo un matecocido, dice el Sr. Bustos, se lo toman sin chistar y hacen como si hubieran cenado.

El Sr. Bustos merece un milagro.

13. música on the road.

En el camino de vuelta el chofer había encontrado una radio bárbara. Con el policía que iba en el asiento de atrás, hacían karaoke. El policía se sabía las de Chayanne y el chofer las de Julio Iglesias. Yo urgía por un Beatles o un Spinetta pero ni modo. Al rato, anuncian a Sandro. “Penumbras”, se anticipa el policía. Sí, acuerda el chofer. Pero en el radio suena “Las manos de mi madre” y los dos la cantan a coro.

14. ¿es solo una cuestión de actitud?

La actitud es algo inconcluso, disiento con el discurso que tiende a basarse en la cuestión de la actitud. La actitud es pasiva, es un posar para la acción.

El coordinador del programa de prevención tiene como muletilla la expresión, “qué fea actitud”, y casi que la usa como fórmula para atender el teléfono y me lo imagino ensayándola frente al espejo.











15. Ivana

A Ivana la van a echar o por lo menos pedir el traslado.

Ivana nació y fue abandonada al igual que sus hermanos.

Una vez enumeró los institutos por los que pasó hasta que se casó y se fue a una casa. Fueron por lo menos tres (sino cinco): diez años en el Escalante, un tiempo en el Soaje, al Calera cuando fue a parir...

Al Soaje la mandaron en penitencia por haberse fugado. El fin de semana que decidió irse del Escalante fue para conocer a su padre. Ese fin de semana también reencontró a su madre pero la madre no le convidó ni unos mates. El padre sí. A la madre no la volvió a ver, al padre le llevó a la Rocío cuando nació, porque es su única nieta.

La cuestión es que Ivana tiene que limpiar el edificio de una dependencia provincial y no lo hace. No le gusta limpiar.

Acomoda las oficinas como lo hace en su casa, agarra la ropa, la enrolla y la guarda en un cajón. Creo que es un gesto cariñoso de su parte pero en una oficina pública no se guardan los abrigos dentro de los cajones porque nadie se queda a dormir excepto los papeles y para ellos son los muebles. Así fue como la noche helada del miércoles tuve que volver a casa sin campera hasta el otro día cuando Ivana me dijo en qué cajón la había guardado.

- No va que llego al Calera y me dicen che Ivana, acá hay una que tiene tu apellido. Mi hermana. Estaba por tener también.

Así fue conociendo a algunos de su familia.

A Ivana ya le sacaron a la Rocío. Un juez de prevención le dio la tutela a la abuela, es decir, a la madre del padre que no es otro que el hombre que la golpea a diario.

  • Pero yo se las devuelvo, dice la flaca palito.

El padre de Rocío, ex marido de Ivana, el Gabriel, asesinó a su novia anterior. El hermano de Gabriel está preso por asesinato múltiple.

- ¿Por qué te casaste con él?

- No tenía a nadie, ni donde dormir, ni un centavo, me fugué del Soaje, me tenía que casar y apareció Gabriel.

Yendo a la panadería, contó que la denuncia en tribunales la hizo el padre de Rocío y la acusaba de “borracha y ligera”.

- A la mañana me ocupo de la casa, dice, a la tarde vengo a trabajar y a la noche a veces voy a la escuela, cuándo quiere que me emborrache? bueno, la tiene él pero la cuido yo.

A Ivana le hubiera encantado que la adopten pero, según ella sabe, la madre nunca lo autorizó. Ivana está convencida que la madre dejó morir a su hermana melliza. Yo me acuerdo de ella, la tenía encerrada y todos sabemos que la dejó morir, creo que mi melliza era medio enfermita de la cabeza.

A Ivana la van a echar o por lo menos pedir el traslado.

Y seguirá sin limpiar los lugares que le toquen en suerte que, casi seguro, serán institutos. Y ya los conoce.

16. cumplir veintiuno

Cumplir veintiuno cuando uno ha vivido toda su vida en institutos es la calle.

Si en ese tiempo no se consiguió marido ni trabajo ni oficio, todas tareas difíciles y poco probables, cumplir los veintiuno, es la calle.

El Estado se desprende del cuerpo, ahora imputable, y lo despide a la calle. Es el frío, los bichos y los otros. La intemperie. Vivir afuera, encallecer el cuerpo. No tener donde dormir esta noche ni mañana.

El acertijo obsceno siempre tiene la misma respuesta, dijo Dolina en la radio mientras escribo.


17. Matías

Matías ya está cansado con apenas 14 recién cumplidos. Y le va bastante bien en el colegio.

A Matías lo trajo a la dependencia provincial pro prevención de la tristeza de los niños Inc., una vecina sin nombre. A Matías le pegan con correas. La vecina era una gorda rubia, almacenera del Márquez (de Sobremonte), evangelista y caritativa. Le había cambiado las medias, lavado la ropa, arrullado a la noche y lo abrazaba con cariño en la helada dependencia estatal.

Hematoma 4cmx4cm. Golpes en la cabeza. El padrastro de Matías según todo parece indicar es un tipo jodido. Lorena acaba de parir y recibe a Matías en custodia. Lorena es la mujer de Gustavo que es el padrino de Matías, hermano de la madre.

(Padrastro, hijastro, hermanastro, madrastra, que extraños vínculos familiares provocan esas palabras. deberían desaparecer del lenguaje popular, casi como estrategia, esto me lo dijo la mamá de rivas, increíble feminista combativa de más de ochenta años).

18. Nené tiene 21 y parece de 50

Esta semana también conocí a la tía Nené, a las dos sobrinas de Nené, a Horacio y sus hijastros vestidos de payasos y a esos dos de La Calera que tan feo me miraron.

Escribir sobre la muerte del sobrino de Nené me genera conflictos éticos. Pero por lo menos decir que es grave el nivel de mortalidad infantil que hay en Córdoba.

En la casa de Nené viven alrededor de 23 personas.

  • Bañarse es un drama, dice la coqueta sobrina de Nené, de 9 años y el pelo claro mientras pide monedas en polleras en la helada tarde de la Mujer Urbana.







19. dónde me meto los folletos

  • Hola Andrea, mira yo soy de la secretaría de la pendorcha, del programa de las pelotas y te vengo a traer este folleto para que veas que hay cursos gratuitos que podes hacer. Con quien vivís?
  • Con mi papá, mi hermano que es el que está allá al frente y otra hermana pero que está aparte con sus hijos.
  • Cuántos años tenés?
  • 21
  • Terminaste la escuela?
  • No, hice primero.
  • Cuántas horas trabajas?
  • Todo el día
  • Tenés hijos?
  • No, soy sola
  • Recibís plan y caja?
  • Plan ninguno. La caja sí y ahora me la quieren sacar pero vamos a ir a hablar para que no nos la saquen. Espero que no.
  • Bueno, te dejo trabajar, y acordate de los cursos... che, Andrea, sabés leer?
  • No.
  • Y los números?
  • Más o menos


22. ciudad evita o el capullo de la esperanza

Capullo de la Esperanza era una tremenda villa miseria que trasladaron a un plan de vivienda provincial intitulado Ciudad Evita.

Ciudad Evita tiene un portal tipo arco de Córdoba pintado de rosa y con el logo del corazón de su país en relieve berreta.

Las casas de tres colores pasteles: amarillo, rosa y creo que verde (confundo el verde con el azul asÌ que puede ser uno u otro).

Ciudad Evita acomodó a los vecinos del costoso terreno del capullo en casitas diminutas con algo de patio ubicadas donde el diablo perdió el poncho.

Manzana 43, lote 6. La numeración está en los postes.


23. sincero

  • Me dijo el Bebé que vos hablaste con el comisario del uno por el tema de la firma.
  • Sí, pero el arresto depende de tus antecedentes.
  • Ah, entonces cagué, porque ahora tengo una entrada en Bower y de pendejo, en comisarías, millones, era una especie de demonio.
  • Cuánto tiempo estuviste en Bower?
  • Siete días, pedí un letrado para el reconocimiento y la víctima no me reconoció y zafé. Es horrible, horrible, vos no sabés lo que es. Yo no te voy a decir que no estaba metido, pero estaba bien tapado, con el gorrito hasta los ojos y la bufanda en la cara. Mortal. A mi hermano lo mató la yuta en el 97.
  • ¿Cómo fue eso?
  • Estaba en un bar de transa, apareció un arma, entró la yuta y balearon a mi hermano.
  • ¿Qué curso de capacitación te gustaría hacer?
  • Sé herrería y construcción. Eso de arreglos de computadoras, estaría bien.
  • 'ta difícil.


24. sucesión

Los cuatro niños que tarjetean en plaza España dicen que en el precinto 4, les sacaron las tarjetitas y la plata.

El chico Junco renguea, estuvo detenido por robo calificado. Cuando la policía lo agarró, según su testimonio, lo hicieron subir al techo y lo empujaron. Después lo llevaron al precinto. Al chico Junco le duelen hasta las pestañas y a cuatro días del hecho, ningún médico revisó sus heridas.





25. cana canuto

  1. Viviana.

Viviana es policía. Le encantaría andar de uniforme. así me siento diferente, dice. Pero está de civil. Tiene el pelo largo y teje como si supiera de la existencia de Penélope. Hace comentarios extraños, del tipo, una de mis balas tiene tu nombre. Gracias a quien sabe, nunca me lo dijo a mi.

A Viviana le encantaría tener un hijo. Pero es policía y su instinto maternal se lo impide.

  1. el arma

Apareció el arma. le dice el chofer a mauro. En una elipsis que me dejaba totalmente afuera pero me daba un dato así que pregunté quién la tenía.

Viviana dijo que un oficial superior, un caso de extorsión por dinero.

Por 80 pesos, o algo así, le devolvía el arma, que no era la de ella sino la una amiga.

  1. charlando de moda con una cobani

- Justo cuándo me iban a dar el uniforme del CAP, que está hermoso, me piden de acá, que está piola, pero me quedé sin el uniforme. El mío azul, está nuevito. En el pueblo -Deán Funes- me cargan los otros policías porque dicen que mi uniforme está sin usar. Me da una bronca.

A la noche, de regreso a casa, el termómetro se clava en 3∞.

- Mansita la helada que va a caer, dice el taxista.






26. la mudanza

De repente abandonamos la sede de la juvenil, ex juvenil. Decadente, pero por lo menos céntrica, y aparecemos en el pabellón Balbín, ex instituto de Estimulación Temprana (para niños recién nacidos hasta dos años), en el Pablo Pizzurno.

El primer día en el Pablo Pizzurno, nuevo lugar de trabajo, los obreros rasqueteaban las paredes y el polvillo blanco de la pintura caía sobre restos de muñecos. Juguetes baratos destrozados por el tiempo y por niños abandonados o “retirados” de la ciudad de Córdoba.

De ese espectáculo tétrico, rescaté a Telesita, la cabeza de una muñeca con pelo fucsia y sin ojos, mascota del programa de prevención.


27. Fabián y el perro

No vamos a recapitular la vida de Fabián (25) que vive en la calle desde que recuerda. Pero ahora consiguió trabajo. Pasea a un Pittsburg y va a terapia psicológica en el Pizzurno con el perro. Entra al helado y feo habitáculo provincial y el perro se queda afuera (que sigue siendo adentro porque el Pizzurno se multiplica a sí mismo lo que lo convierte en uno de los edificios más aparentemente grandes).

Y el perro se queda afuera, decía, con el hocico apuntando a la puerta.


28. Ariel y Andrés: nuevos compañeros de trabajo

El abuelo de Ariel, Ariel no recuerda el nombre de su abuelo, era indio indio. Dice Ariel que era uno de los últimos de los de Córdoba y que se murió el año pasado a los 115 años.

  • El tipo comía víboras, nunca se iba a morir de hambre, indio indio.

Y el Estado se quedó con todas sus tierras, tremendas tierras de Balnearia. Es que nunca pagó impuestos. De chico, Ariel se mudó a Mar Chiquita. Ahí, el agua creció y todo se inundó. Y se vinieron a Córdoba pero terminaron en Alta Gracia y luego, de grande, por trabajo, terminó en la villa Richarson de Córdoba recientemente trasladada al nuevo barrio Ciudad de mis Sueños, en el que Ariel está increíblemente contento, haciendo una verjita de madera de pino verde con triángulos en la punta. Ariel es negro, bajito, boxeador, actor, obrero de la construcción, operador del Programa, clase 73 y lamentablemente de Talleres.

Andrés tiene 22 años, una hija por venir y un hermano de ojos grises con quien se crió en la calle desde los siete. Ahora trabaja como operador del Ministerio, gana un sueldo y está contento de sentirse un hombre de bien.

29. Joan

Joan tiene 13 años y serios problemas de aprendizaje. No habla muy bien tampoco. Vende tarjetitas o postales o agendas en el centro de la ciudad desde el mediodía hasta entrada la noche cuando se vuelve a La Tela con el carro de su padre y sus otros hermanos, familia de cartoneros. De vez en cuando pasa la noche en alguna comisaría. Y encima se caga encima.


Despertar en una comisaría cagado con destino la calle a procurarse el pan, resulta un poco excesivo para un niño. Y ahí va el Joan.


PARTE TRES. LA ESCRITURA DEL DELITO A TRAVÉS DEL ARTE

Exposición de casos.
Instrumentos: Entrevistas y lectura de obra.


El caso de Teresa Margolles, (hay una versión extendida)
http://analialorenzo.blogspot.com/search?q=teresa+margolles

El caso de Francis Alys perdido en el df.
http://analialorenzo.blogspot.com/2006/04/entrevista-con-francis-als.html

Trino, historietista de Policías y ladrones
http://analialorenzo.blogspot.com/2008/11/entrevista-dibujada-con-trino.html

El kinder bajo rejas
http://analialorenzo.blogspot.com/2008/05/nacer-en-prisin.html

El caso de Paco Taibo II, historiador y novelista, director de la Semana Negra en Gijón.
http://analialorenzo.blogspot.com/2006/05/entrevista-con-paco-ignacio-taibo-ii.html
http://analialorenzo.blogspot.com/2008_07_01_archive.html

Periodistas bajo fuego
http://analialorenzo.blogspot.com/2007/10/periodistas-en-mxico.html

Vivir y morir en Sinaloa
http://killerjuanita.blogspot.com/2007/07/sinaloa-completa.html